Lo mejores resultado no se logran con solo activarlo. Cobra por resolución y su precisión depende de tu contenido. Mide antes qué parte de tu volumen puede resolver, ordena la base y decide qué ve de tu CRM.
El botón de encendido está a dos clics. Lo que decide si el agente entrega resoluciones o solo mueve conversaciones son estos cuatro frentes, y ninguno se resuelve solo.
Cruza tus diez temas más repetidos contra la documentación que el agente va a leer.
Los dos primeros determinan qué puede responder. Los dos últimos determinan qué puede resolver y qué tan seguro es tenerlo hablando con tus clientes.
La mayoría activa el agente esperando resolución y solo configura respuesta. Después se decepciona porque el bot contesta bonito y el ticket sigue abierto.
Horarios, requisitos, cómo se hace un trámite, dónde encontrar algo. Se cierra con información escrita. Basta con que el artículo exista y esté vigente.
Estado de un pedido, reinicio de acceso, cambio de fecha, saldo de una cuenta. Necesita acciones configuradas y casi siempre una integración que traiga contexto de otro sistema.
El customer agent cobra créditos por cada resolución que entrega, y su precisión está limitada por la calidad de tu contenido. Si una política no está escrita, está vencida o se contradice con otro artículo, el agente lo intenta, falla y escala. Pagas por el intento y el cliente se lleva media respuesta.